El dulce encanto de la memoria: Bajo este sauce

El dulce encanto de la memoria: Bajo este sauce

Bajo este sauce solo
Yo te he querido
Y se ha quedado el sauce
Más pensativo.

Donde andará mi amor
Que se fue penando
Por este olvido
Me vuelve con la zamba
Arrepentido.

Ya me voy con la tarde
Triste y dolido
Nuestro amor es recuerdo
Lo llevó el río.

Manuel J. Castilla

Claro, los sauces no piensan. Es cierto, pero los poetas y los filósofos tienen esas licencias. El río del viejo Heráclito se continúa  en el sauce de Castilla.

Castilla nació en 1918 en la casa ferroviaria de la estación de Cerrillos (Salta). Escritor de raíz folclórica. Sus temas son  el hombre, su tierra natal y la naturaleza. Además fue periodista en los diarios El intransigente y Salta, autor de letras de canciones y recopilador de coplas folclóricas.

Escribió muchas canciones con música de su inseparable amigo, el Cuchi Leguizamón, contribuyeron a la renovación del folclore argentino. Tal vez equivocadamente lo toman como un poeta menor. Ha recibido muchos reconocimientos. Transcribo:

“En 1957 obtuvo el Premio Regional de Poesía del Norte  Por su libro Norte adentro recibió el premio Juan Carlos Dávalos. En el período 1958-1960, el Gobierno de Salta lo distinguió por el poemario El cielo lejos. En 1964 recibió el premio del Fondo Nacional de las Artes (Mendoza) por Bajo las lentas nubes. En 1967 recibió el Tercer Premio Nacional de Poesía por su obra Posesión entre pájaros. Entre otras de sus más importantes distinciones se incluyen el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (1973), el Primer Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Educación y Cultura de la Nación (trienio 1970-72) y el Primer Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Educación y Cultura de la Nación (trienio 1973-75). Sobre sus últimos años, su libro Cantos del Gozante (1972) fue uno de los más reconocidos.”

Admiraba a la «poesía del Pacífico», donde convergen la copla castiza con la poética de hombres como Vallejo, Pablo de Rokha, Nicomedes Santa Cruz y Pablo Neruda.

Falleció en Salta el 19 de julio de 1980. Lo siguen llorando los sauces (que el paisano llama llorón, y el botánico Sauce de Babilonia, pues proviene de Asia). Además de su triste figura (como el Quijote) tiene propiedades sanadoras en su corteza. Ya Hipócrates (sí, el griego del juramento) lo usaba como analgésico y los indios americanos también, pero será la Compañía Bayer en 1899 quien lo comercialice con el nombre de Aspirina (ácido acetilsalicílico). En otra canción que usted conoce Castilla también habla del  árbol:

El sauce de tu casa
Está llorando
Porque te roban Eulogia
Carnavaleando.


Resulta que en un viaje Cuchi y Castilla llegan a la localidad de La Poma, allí en un almacén se produce un contrapunto con una coplera talentosa llamada Eulogia Tapia.

Eulogia Tapia en La Poma
Al aire da su ternura
Si pasa sobre la arena
Y va pisando la luna.

En fin  estas canciones  son parte de nuestra cultura, las hemos cantado infinidad de veces en nuestra juventud: como no hacerles una sentida memoria, como al sauce que contribuye a apaciguar nuestros dolores de cabeza con la aspirina y emocionar a los poetas con su triste figura.

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Revista OZ

Eduardo Agustín Gil es colaborador de Revista OZ, escribe la columna ¨El dulce encanto de la memoria¨. Profesor de Historia, Lic. en Educación de UNSAM, Master en Museología en España, escritor de obras de teatro, cine, cuentos y novelas.


 

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