El dulce encanto de la memoria: La ceguera

Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas;

Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar;

el tiempo ha sido mi Demócrito.

Esta penumbra es lenta y no duele;

En estos versos Borges en Elogio de la sombra nos habla de Demócrito -significa elegido del pueblo- un estudioso de la magia y la astrología que se quitó los ojos para no descentrarse de sus meditaciones, tal vez leyenda. Aseguran que vivió casi cien años.

Borges, es sabido, padecía de una ceguera precoz congénita, igual que  su padre, que lo llevó a ese mundo de tinieblas. Un paralelo, acá nos entretiene eso, se da entre Borges y Groussac: los dos dirigieron la Biblioteca y los dos ciegos. Uno literato y el otro historiador, ambos mordaces, e irónicos.

Demócrito
Demócrito

Otros ciegos notables Homero, Milton, El paraíso perdido, Galileo, Benito Pérez Galdós, la increíble Helen Keller que además era sorda, (¡obtuvo títulos universitarios!), Louis  Braille que mejoró la escritura para ciegos a partir de un  sistema de numeración binario que precedió a la aparición de la informática.

Cegar es quedar ciego y el sufijo -lo que va detrás- era, supone un estado físico o discapacidad: sordera, borrachera, cojera, chochera.

Otro ciego, James Biggs (inglés) encontró una solución en 1921: pintó su bastón de color blanco. Otros llevan un Lazarillo, proviene de la novela-del sigloXVI- Lazarillo de Tormes, Tormes es un río de España.

Helen Keller
Helen Keller

Como yapa hablemos de la palabra Brete, que era lo que le hacía el Lazarillo al ciego. Yapa es una palabra de origen quechua (o quichua) significa una añadidura. Las lenguas quechuas fueron tan profusas en la zona andina en los siglos XVIII y XIX que  la declaración de la independencia (1816), se escribió además en guaraní, aimará y quechua. Tenemos en nuestro uso  muchos términos quechuas: cancha, poncho, cura, gaucho, morocho, pampa, chacra, carpa, pucho, guano, vincha, yuyo. Son préstamos. En todo lo bárbaro que tienen los encuentros de cultura siempre se prestan usos, costumbres y palabras. Eso es bueno recordarlo. Nada muere totalmente: vive, a veces, en el invasor (Súmeros /Acadios y Grecia /Roma).

Ahora sí: Brete es el pasadizo corto entre dos estacas que sirve para hacer pasar el ganado que se traslada para algún fin. Estar en un brete es estar en un aprieto, se conjuga igual que el verbo acertar. El que tuvo un gran aprieto fue Lope de Vega cuando debió improvisar un soneto:

Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.

Pocos recuerdan que Violante era una dama de la aristocracia en tiempo de Lope. Como curiosidad agrego que Alberto Vacarezza imitando a Lope dice:

Un soneto me manda hacer Castillo
y yo, para zafarme de tal brete,
en lugar de un soneto haré un sainete,
que para mí es trabajo más sencillo.

Cátulo
Cátulo Castillo

Vacarezza  se refiere a su amigo José González Castillo (autor de Entre bueyes no hay cornadas) y  tangos como Organito de la tarde, Silbando, Griseta etc. Es el padre de Cátulo Castillo (¿se acuerda?) este es autor de La ultima curda, El ultimo café, gran amigo de Troilo.

¡Ya sé, no me digás! ¡Tenés razón
La vida es una herida absurda,
y es todo tan fugaz
que es una curda, ¡nada más!
Mi confesión.

¿Usted ,amigo lector no me pondrá en el brete de que se lo cante cierto?

¡Seguimos haciendo memoria!

Revista OZ

Eduardo Agustín Gil es colaborador de Revista OZ, escribe la columna ¨El dulce encanto de la memoria¨. Profesor de Historia, Lic. en Educación de UNSAM, Master en Museología en España, escritor de obras de teatro, cine, cuentos y novelas.

 

 

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