El club de los melómanos: Luciano Pavarotti (Tercera parte)

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Pavarotti tenía una casa en Pesaro, en la costa del mar adriático y allí pasó los últimos días, junto a Nicoletta y a sus hijas. Tal vez pensaba que iba a superar este cáncer de páncreas y que volvería a los escenarios. Bono era muy amigo del tenor, lo visitó. Luciano se reponía de una operación en Estados Unidos en 2006, donde descubrieron el tumor maligno.

Luciano Pavarotti y Bono cantante de U2

También pasó  por su refugio de Pesaro  otro de los  grandes amigos del astro de la ópera , el tenor español  Plácido Domingo.

“Necesito la ayuda de Dios. Y parece que Dios me está concediendo esa ayuda” dijo el artista de 70 años en una entrevista concedida al Corriere della Sera poco después de regresar a Italia. En aquel momento, el tenor confesó que sólo podía moverse en silla de ruedas por su casa y que la enfermedad era más grave de lo que un principio se suponía. “El tumor lo sientes dentro de ti”, dijo el cantante, “Pero soy optimista y lo seré hasta la muerte”. Imaginando el fatal desenlace el tenor dijo que había llevado una vida totalmente feliz y que ahora le tocaba pagar. 

La última vez que se escuchó la voz del gran tenor fue en julio de 2007. Luciano Pavarotti se comunicó, vía telefónica, con una ceremonia celebrada en la isla italiana de Ischia en la que se le otorgaba un premio. Para recogerlo en su nombre estaba su esposa Nicoletta Mantovani a quien se dirigió el emocionadísimo artista: “Amor, qué bonito que estéis todos ahí”. Junto a ella en el escenario, amigos y compañeros como Laura Pausini y Andrea Bocelli, al que se dirigió personalmente: “Eres la voz perfecta para hacer un dueto en mi próximo disco”. Y es que fue entonces cuando Nicoletta aseguró que su esposo seguía trabajando, preparando un disco de música sacra.

Luciano tuvo una hermosa vida, llena de afectos, amigos y amores. Su pasión por la música contó con el apoyo del público, triunfo dentro y fuera de Italia. Amante de los caballos de pura sangre, de los vinos y la infaltable buena pasta, por eso llegó a pesar 130 kg, era alto de 1,90, tuvo cuatro hijos y una gran y merecida fortuna. Luciano fue un genio de la música y además un buen tipo, querible como amigo.

Acá terminamos esta zaga dedicada al tenor, y pensamos que lo mejor es hacerlo con Non ti scordare di me.

¡No nunca podremos olvidarte caro Luciano!

¡Hasta pronto amigos melómanos!

Lee la Primera y segunda parte de el club de los melómanos: Luciano Pavarotti

El club de los melómanos: Introducción al mundo de Luciano Pavarotti

El club de los melómanos: Luciano Pavarotti (Segunda parte)

Revista OZ

Eduardo Agustín Gil es colaborador de Revista OZ, escribe la columna ¨El dulce encanto de la memoria¨. Profesor de Historia, Lic. en Educación de UNSAM, Master en Museología en España, escritor de obras de teatro, cine, cuentos y novelas.

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