18 de enero de 1919: La fecha que fundó el nazismo

Los historiadores cometemos a menudo el error de confundir (o malinterpretar, que es todavía peor) el origen de los sucesos que estudiamos. El problema fundamental es que a medida que nos acercamos al punto de partida las migajas de pan son cada vez más pequeñas, y rastrear la primera resulta tan intrincado que nos contentamos con la segunda o tercera. Por ello no faltará quien diga, por ejemplo, que el muro de Berlín cayó por fin en noviembre de 1989, y no veintiocho años antes, cuando fue construido; me agrada abandonarme a la fantasía de que aquella cicatriz en medio de la capital alemana, en realidad, fue derribada en el preciso instante en que fue depositado el último ladrillo.

Mein kampf
Libro de Adolf Hitler, Mein kampf

Algo similar ha sucedido siempre con el nacionalsocialismo. Su origen yace todavía hoy en la bruma de hipótesis mal planteadas y falsas asignaciones a las circunstancias: que fue la noche en que Adolfo Hitler asistió a la reunión del Partido Obrero Alemán en la cervecería Sterneckerbraü; que incidió principalmente el descontrol político y la caída económica que sería catástrofe para finales del 20´; que (esta es la más absurda) el espíritu del nazismo se engendró luego de que el futuro Führer escribiera su libro, Mein Kampf, tras los barrotes; y demás aseveraciones como flechas que por mucho erran el objetivo. Acaso la conjetura más próxima a descubrir el origen de la Alemania nazi es la pone en el epicentro al tratado de Versalles, firmado el 28 de junio de 1919, cuya proclama central de responsabilizar moral y materialmente a los derrotados provocó un sentimiento de revanchismo que cobró intensidad durante más de una década hasta explotar en una oleada de racismo, violencia y megalomanía.

¿Por qué, queridos colegas, plantean el tratado de Versalles y no sus orígenes como la primera migaja de pan del nazismo? La proclama solemne en el papel, los sellos y firmas de aquel 28 de junio de 1919 son consecuencia, primero, de todo un proceso de gestación que tiene su chispa cinco meses antes, el 18 de enero del mismo año, durante la Conferencia de Paz de París. Allí será donde los diplomáticos impolutos de las potencias victoriosas pergeñarán el duro castigo, moral y económico, a las naciones derrotadas.

Conferencia de Paris
Conferencia de París

El 18 de enero de 1919 es la fecha no reconocida que, entre otros hechos, fundó el nazismo alemán; la última migaja de pan nos lleva a esa insospechada reunión, y hubo una (o unas) de aquellas cabezas que por un instante, allí o en sus hogares, mientras paseaban el perro o conversaban con un colega, concibieron la sanción al bando enemigo sin siquiera sospechar de cámaras de gas, tropas ingresando a París, eugenesia, playas de arena roja, esvásticas omnipresentes, multitudinarios discursos oídos hasta la emoción, guetos, cristales rotos, olor a pólvora y fosas comunes.    

Revista OZ

Ivo Marinich es colaborador de Revista OZ, estudiante de Ciencias de la Comunicación UBA, escritor.

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