Dilema de músicos: Pagar para tocar

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Pagar por tocar es un tema que ha estado en discusión continuamente, por el perjuicio que este tipo de negocios acarrea. Varios son los lugares y personas que, particularmente se aprovechan de la difusión del músico o banda para meter público y así, obtener un caché de consumiciones.

Como si  fuera poco, piden “una parte” de las entradas, por poner el lugar y los equipos (diciéndoles a los músicos que no van a tener que preocuparse por “pagar” sonido ni traslado, ya que el lugar cuenta con el mismo). No sólo es una tomada de pelo, sino que también, los organizadores de las fechas (que muchas veces son los dueños del bar/boliche) generalmente buscan bandas Under para aprovecharse. ¿Por qué? , porque el productor no pierde, pero si la banda no llega a vender la cantidad de entradas (para cubrir el porcentaje que se les pide) no sólo no ganan nada, sino que deben poner el dinero que falte de su bolsillo.

Festival Puentegramas 3.0
By Flickr-Festival Puentegramas 3.0

Una fecha puede variar según el lugar y el día. Si son varias bandas, tocan de 30 a 35 minutos, sino, con suerte 45. Y como si esto no les alcanzara, les cortan el sonido si se pasan cinco minutos.

La ubicación del lugar y la calidad del sonido cuentan mucho a la hora de tocar, ya que, no sólo se juega la reputación del músico, sino que el público juega un rol importante, porque si no se sienten cómodos se van. Si asisten por primera vez y el servicio es malo, es probable que en muchos casos, la banda salga perjudicada.

Lo ideal sería que los productores o dueños de lugares, puedan darle la oportunidad a las bandas de repuntar cada vez más. En La Plata por ejemplo, existe un bar llamado Pura Vida, que se encarga de la defensa y difusión de la música independiente.

By flickr
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POCAS OPORTUNIDADES PARA TOCAR Gratis

Existe también, un caso muy conocido y particular: el de no pagar para tocar. El lugar generalmente no se adecua al estilo de la banda, sino que tiende a ser un sucucho en el que el sonido suena mal. Esto también perjudica al músico.

Bajo estos conceptos se desprenden varios temas que hacen ruido a la hora de presentarse en algún lugar. Uno de ellos abarca el tema de la “responsabilidad” (llámese empeño, difusión o publicidad) que cada banda tiene consigo misma. Están los que tienen “productor” y les hacen la prensa y difusión, están los que no tienen a nadie y se mueven ellos mismos para promocionar su fecha, y claramente, están los que no mueven un dedo por promocionarse (esperando que el lugar donde tocan o tal vez otras bandas “invitadas” lleven su público).

El otro tema tiene que ver con el clásico “es un hobby”, motivo por el cual a muchos, nos les importará pagar cuanto sea posible para poder tocar en un lugar. Promoviendo este negocio y perjudicando así, al que verdaderamente vive de esto.

La diferencia tal vez, con otros países, es que en la mayoría de los casos el dinero no llega a los músicos. Sophie de la banda Street Vipers de España cuenta que la situación allí, en general no es buena. ¨Hay pocas salas decentes que sean accesibles, la mayoría cobran un alquiler a los grupos, que a causa del escaso público no siempre puede cubrirse. El tema de las entradas también es un asunto interesante. La gente, en general, no quiere pagar 5€ (103 pesos aproximadamente) por ver a un grupo local¨, asegura.

La realidad es que hay pocas oportunidades para que las bandas puedan difundir su música. No se debe confundir “pagar para tocar” con “alquilar un lugar” ya que, siendo así, cada banda debería tener el derecho de elegir qué grupos tocarían, y así controlar ellos mismos su fecha. De esta manera “pagar por tocar” lo único que genera es la explotación del músico y dificulta a las bandas el encuentro con el público.

Revista OZ

Jessica Vispo es colaboradora de Revista OZ, estudia comunicación social en UNLP.

 

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