Literatura: Viajes de Maximiliano E. Petazzi

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Viajes

Recuerdo la noche que con Camila nos pusimos a tomar una cerveza y a mirar las estrellas en el jardín de su casa. El verano estaba comenzando, la brisa era cálida y agradable, nada sofocante, y el cielo casi negro, lleno de luces titilantes.

Atónitas quedamos cuando vimos a una de las estrellas moverse, avanzó sólo unos pasos y luego, cambiando de dirección, se movió a gran velocidad, desapareciendo ante nuestra sorpresa.

-¿Viste eso?- me preguntó Camila con la boca abierta.

-¡Sí! ¿Vos también?

Emocionadas y entre risas charlamos sobre lo ocurrido hasta que llegó la hora de dormir. Esa noche me quedé en su casa, pero dormimos en habitaciones separadas.

La ventana del cuarto de invitados daba al jardín y la luz lunar apenas penetraba por la cortina de lino beige. No podía conciliar el sueño, daba vueltas y vueltas. Recuerdo que, a eso de las cuatro de la mañana, una luz intensa invadió el cuarto. No me levanté, sabía que no había sido la luz del patio, pero no me levanté. Sólo duró unos minutos.

Luego, escuché ruidos en el galpón externo; pensé que a lo mejor era la gata del vecino. Hasta que  escuché la puerta de mi habitación abrirse y sentí que algo se arrastraba bajo mi cama.

Desesperada, me senté. Desde mi posición no podía prender la luz. Una respiración entrecortada comenzó a zumbar en mis oídos y unos dedos pegajosos y húmedos comenzaron a asomarse desde debajo de la cama; deslizándose por las sábanas blancas.

Grité. Tomé una tijera que había sobre la mesita de luz y los corté; los pinché y atravesé. Una criatura encorvada salió apresurada de la habitación entre agonizantes  lamentos.

La intensa luz volvió aparecer en el cuarto. Corrí y subí por las escaleras hasta el cuarto de Camila, quien no estaba en su cama.

La llamé. Sus padres la llamaron. La policía la buscó por meses y nunca se encontró rastro de ella ni una pista sobre lo sucedido. Nadie me creyó. Los dedos cortados no estaban, solo había quedado una sustancia pegajosa en la sábana.

Todas las  noches me siento a ver las estrellas y me preguntó si ella estará bien. ¿Estará mirando nuestro planeta desde otro mundo?

Revista OZ

Maximiliano Petazzi es colaborador de Revista OZ, estudiante de comunicación social y letras , escritor de fantasía y ficción.

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