La literatura Argentina y su íntimo vínculo con el Tango

Es bueno observar que casi todos los escritores de la literatura convencional fueron contemporáneos y participaron activamente de las propuestas que el tango inspiraba comenzando por Jorge Luis Borges.

Decididamente, la poesía ciudadana que le gustaba a Borges era la que ponderaba el gusto por el coraje. Sus héroes son los compadritos y malevos, para quienes imagina un lenguaje, una cadencia tan bien lograda que hoy se supone que efectivamente aquellos hombres hablaban y se movían como lo cuenta Borges.

Esa capacidad para fundar, un tono, un estilo, lo caracteriza. Jacinto Chiclana, Manuel Flores o Nicanor Paredes fueron seres reales de carne y hueso o una invención de Borges, existe la certeza que esos personajes eran reales.  A los poemas de la sexta cuerda hay que sumarle los relatos, entre los cuales el más difundido fue “El hombre de la esquina rosada”. En prosa o en verso, el sabor del tango está siempre presente en la obra de Borges. Luego volveremos a Borges en Evaristo Carriego.

Cuando hablamos de Cortázar y la música, la tendencia es a pensar en el jazz, en figuras como Duke Ellington, o Charlie Parker, como se muestra en Rayuela o en “El perseguidor” de Las armas secretas. Pero Cortázar no era simplemente el típico sudamericano afincado en París. El   afecto a su Patria, a  sus actores sociales, se refleja en una frase que se le atribuye “Yo llevo puesto a Buenos Aires como llevo puesto los zapatos” muestra de ello es su relato “Torito”. Y por supuesto, tampoco olvidaba Cortázar los tangos.

En 1953, estando en París, le regalaron una victrola y unos discos de Carlos Gardel. A partir de esa experiencia Cortázar evoca a Gardel en un precioso texto lleno de añoranza y ternura. Para Cortázar sólo existe una forma de escuchar a Gardel, a través de una  victrola, en discos acariciados por la púa, en noches de verano, cebando mate. Los primeros tangos que escuché me cautivaron por completo. Fueron “La cruz del sur” y “Veredas de Buenos Aires”. Ahora sé que estos dos tangos me acompañarán toda la vida. Claro que antes, como todo el mundo, había tenido mis coqueteos con Gardel, con el Gardel de Mi Buenos Aires querido. 

Cortázar tiene un disco de tangos, editado en el año 1980 y reeditado en el año 1995 llamado Trottoirs de Buenos Aires.

Julio Cortazar  in Paris, France. (Photo Ulf Andersen/Getty Images)

Los personajes de Roberto Arlt referente imprescindible, aportó a la literatura una obra  cuyos personajes son auténticamente porteños,  su narrativa desarrolla paisajes, momentos identificables con la ciudad, la noche, los bajos fondos, de  perfiles sombríos, desarrolla  una mirada melancólica, un  nudo de nostalgia, el desamor,  características  del tango que  dimensiona, crece en la intensidad que adquiere su escritura talento y personalidad en una obra definida con características propias.

Arlt habla del suburbio,  el   barrio, el conventillo, los  tugurios, ámbitos a los que apela de modo frecuente Su relación con el tango es evidente, la ciudad del tango es caótica, anarquizada, allí se desenvuelven sus hombres y mujeres, la desesperación que bien podría inspirar a Discépolo o la mujer del prostíbulo a  Celedonio  o sujetos  ajados, el delito al Malevo Muñoz (Carlos de la Púa).

Remo Erdosain, Silvio Astier, Haffner (El Rufián Melancólico) podría asociarse al tango situaciones como las que transcribimos. El momento en que Ergueta le dice a Erdosain. “Raja turrito rajá, o te crees que porque leo la Biblia soy otario”.

Roberto Arlt por Gustavo Gonzalez

La referencia al Tango que podemos leer en la obra de Oliverio Girondo se encuentra en Membretes. El cúmulo de atorrantismo y de burdel, de sensiblería  engominada, de retobe y de tristeza sin razón -allí está la pampa…más allá el indio…la quena…el tamboril- espereza y canta en los acordes del tango. Girondo caracteriza al tango,  asociándolo al atorrantismo. Ciertamente, el tango puede ser vinculado a la pampa a través de su relación con la milonga criolla ejecutada por los gauchos, Girondo los expresa como productos del espacio  argentino,  lo vincula a la pampa, a los negros y  a los inmigrantes de fines de siglo diecinueve.

El Tango es el pulso natural de la muñeca de Buenos Aires decía Leopoldo Marechal acudimos a la Profesora Graciela Maturo investigadora del Conicet, escribe sobre la relación del escritor con el tango o, con mayor amplitud, con la cultura popular. En efecto, Marechal, como sabemos, no es un letrista de canciones populares sino un escritor compenetrado de la cultura popular, sus valores y sus modos de expresión, que escribió algunas letras y, sobre todo, reinterpretó en sus obras el espíritu popular. Recordemos que Leopoldo, primogénito de una familia modesta de origen francés y vasco-español, se crió en los porteñísimos barrios del Abasto y de Villa Crespo. Quiero significar que Marechal, desde muy joven, vivió la atmósfera del tango:  fue según cuentan un gran bailarín, frecuentó los cafés, las parrillas y otros lugares de reunión y tertulia de barrio. Su vocación intelectual de autodidacta empecinado no le impedía compartir, por destino familiar y por sensibilidad, la vida de los suburbios de Buenos Aires. En 1917, con sólo esa edad pues había nacido con el siglo, pudo conocer al morocho del Abasto, que por entonces estrenaba el tango Mi noche triste, con letra de Pascual Contursi y música de  Pascual Castriota.  

El Tango es el producto cultural más auténtico del país señalaba Ernesto Sábato  según Ramiro Gigliotti  en “Sábato en clave Tanguera¨. En 1963 escribió un ensayo “Tango, discusión y clave” aborda el mundo tanguero, sus pasiones y sus circunstancias. El libro está organizado en tres unidades (opiniones del autor, opiniones ajenas y diccionario lunfardo) antecedidas por un prólogo imperdible. Desatendido en medio de una obra copiosa, aquel ensayo no solo es una guía para adentrarnos en los misterios del tango: bien mirado, también es un mapa para entender el universo de su autor. Autor del Tango Alejandra en colaboración con Aníbal Troilo escribió para el emprendimiento que produjo Ben Molar.

Referencias de Noemi Ulla escritora e investigadora de la obra de Silvina Ocampo reportaje de Tomas Barna a Bioy Casares.

Manuel Mujica Lainez escribe  una letra que musicaliza Lucio Demare titulada “Como Nadie¨  y comentaba “El Tango es una alianza enorme entre la desesperación y la  felicidad”.

Cerramos este artículo con el emprendimiento de Ben Molar en el año 1966 Catorce con el Tango, acercar al tango a los grandes de las letras, de la música popular y de la plástica argentina. Fueron convocado además de Sábato León Benaros, Nicolás Cocaro, Córdova Iturburu, Florencio Escardó, Baldomero Fernández Moreno, Alberto Girri, Leopoldo Marechal, Carlos Mastronardi, Manuel Mujica Láinez, Conrado Nalé Roxlo, Ulyses Petit de Murat, y César Tiempo.

Revista OZ

Norberto Barleand es colaborador de Revista OZ, escritor y poeta, conduce el programa ¨Silbando Bajito¨ que se emite por FM Tango- 92.7, La 2 x 4, Radio de la Ciudad, los días domingo de 15 a 16 hs. Coordinador de eventos de literatura y tango. Miembro de diversas organizaciones que trabajan para difundir poesía.

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